80 años de la UCR

Nos permitimos compartir este extraordinario artículo de don Vladimir de la Cruz con motivo del 80 Aniversario de la creación de la Universidad de Costs Rica, en el que propone que la Ciudad Científica lleve el nombre de su fundador el Doctor Rafael Angel Calderón Guardia. Honor a quien honor merece.
Rafael Angel Calderón Guardia, nombre para la Ciudad Científica, en el 80 aniversario de la Universidad de Costa Rica. La Universidad de Costa Rica hoy cumple 80 de fundada, de creada, en el Gobierno Reformista del Dr. Rafael Angel Calderón Guardia.
Se ha discutido si fue creada, fundada, o reabierta, dándole continuidad a la Universidad de Santo Tomás que se había fundado el 3 de mayo de 1843.
Antes de la Universidad de Santo Tomas el 24 de abril de 1814 se había establecido, y abierto sus puertas, ese día, la Casa de Enseñanza de Santo Tomás, que podemos considerar la primera Casa de Educación Superior que se establecía en Costa Rica, donde laboraron como docentes distinguidas personas que luego estuvieron ligadas, muy de cerca, al proceso y proclamación de la Independencia de Costa Rica, en 1821.
A partir de la Independencia las reglamentaciones de la Casa de Enseñanza de Santo Tomás las hacían el Ayuntamiento de San José y la “Tertulia Patriótica”, que fue una institución impulsada por el Br. Rafael Francisco Osejo, que a su vez fue el Primer Rector de esta Institución en 1814.
En 1824, el 10 de diciembre, el Gobierno asumió la protección de la Casa de Enseñanza de Santo Tomás, dándole rentas propias. El gobierno del Primer Jefe de Estado, Juan Mora Fernández, educador de formación, se preocupó de que tuviera “rentas propias”, para asegurar su funcionamiento plenamente.
Los estudios en ese período inicial de la Independencia rápidamente se fortalecieron, cuando el 26 de abril de 1825 el Poder Ejecutivo impulsó la creación de las Cátedras de Derecho, Latín, Francés, Inglés, y se empezó a dar un curso de Medicina, como “el arte de curar las dolencias humanas”. También se dio Física Experimental, Historia Profana, Psicología y Matemáticas, entre otras materias.
El 3 de mayo de 1843 se convirtió la Casa de Enseñanza de Santo Tomás en la Universidad Pública, bajo el auspicio de Santo Tomás, su anterior Patrono.
De nuevo los gobiernos de ese período le mantuvieron las rentas que tenía, y se le dio, además, la cuarta parte del producto líquido de las rentas del tabaco, que se expendiera en todas las tercenas del Estado, así establecido por Decreto del Jefe de Estado José María Alfaro, encargando de su ejecución al Dr. José María Castro Madriz, quien llegó a ser uno de sus Rectores.
El 1 de setiembre de 1843 se redactaron los Estatutos de la Universidad de Santo Tomás. Se mantuvieron los estudios de Jurisprudencia, Teología y Medicina. Es interesante que en sus Estatutos como logo se pusieron elementos usados por la Masonería. El Dr. José María Castro Matriz, siendo Presidente de la República, llegó a ser el Venerable Maestro, la autoridad superior de la Primer Logia Masónica establecida en el país, al impulso del Presbítero Francisco Calvo, quien también se había desempeñado como Capellán General, del Ejército Nacional, durante la lucha contra los filibusteros norteamericanos.
La Universidad de Santo Tomás en la práctica abrió sus aulas el 21 de abril de 1844, siendo su Primer Rector el Presbítero Juan de los Santos Madriz, y José María Castro Madriz, Ministro de Instrucción Pública.
En los años siguientes, 1849, 1858, 1859, 1869, 1870, se hicieron modificaciones a los Estatutos de la Universidad.
En el Gobierno del Gran Presidente, Juan Rafael Mora Porras, en 1854, se construyó el edificio de la Universidad, y se le fortalecieron las rentas o ingresos en la Tesorería Nacional, “cuyo crédito no puede perecer”. El Presidente Mora procuró a asegurar las rentas de la Universidad de manera que no fueran ni a disminuir, ni a la posibilidad de quitárselas. En los años siguientes la Universidad de Santo Tomás asumió un papel importante, impulsando bajo su amparo, instituciones educativas para la formación de jóvenes. Así, el 4 de julio de 1874, el Congreso, por impulso del Presidente Tomás Guardia Gutiérrez, decretó la apertura del Colegio, denominado Instituto Nacional, bajo la tutela de la Universidad de Santo Tomás, y mantuvo, a nivel universitarios, en ese momento, únicamente los estudios de Jurisprudencia, porque no había alumnos para otros estudios.

Se trataba también de fortalecer los estudios secundarios. En el Instituto Nacional se fortalecieron estudios de Humanidades, Historia Sagrada y Profana, cronología y geografía, matemáticas, física, química, geología, astronomía e historia natural, agronomía entre otras materias. El 1 de abril de 1875 se hizo un Reglamento del Instituto Nacional, en el cual se estableció la supervisión del Instituto por el Rector de la Universidad, y se trajeron profesores europeos para trabajar allí, abriendo sus puertas, el Instituto, el 16 de mayo de 1875, nombrándose Rector de la Universidad y del Instituto al Dr. Lorenzo Montúfar. En esta segunda mitad del siglo XIX hubo un impacto muy grande en el nivel cultural, educativo y científico, con gran cantidades de europeos, casi de todas las nacionalidades, que se trajeron al país a trabajar, con resultados muy valiosos, en el momento que el país se abría para procesos migratorios laborales para la construcción del ferrocarril, para lo cual llegaron negros, chinos e italianos, especialmente. El 24 de diciembre de 1879 el Gobierno contrató a Valeriano Fernández Ferraz para dirigir el Instituto Nacional. En 1883 el Presidente Próspero Fernández le fortaleció la vida autonómica a la Universidad, le devolvió el edificio que tenía y le aseguró su propio manejo de su Patrimonio. De nuevo el Gobierno de la República, entendiendo la importancia de la Universidad le aseguró su financiamiento y patrimonio físico ya existente. En 1884, el 10 de marzo, por iniciativa del Presidente Próspero Fernández, se autorizó a la Universidad a fundar un colegio de segunda enseñanza llamado Instituto Universitario. El 12 de agosto de 1885 se decretó por el Congreso Constitucional, a iniciativa del Presidente Bernardo Soto y de su Ministro de Instrucción, por lo demás también de Hacienda, Mauro Fernández, la Ley Fundamental de Instrucción Pública. El entonces Rector de la Universidad, Alejandro Alvarado García, dijo: “Debemos felicitarnos en el Gran Día de la Patria, y felicitar a la juventud, que representa su pensamiento, por el poderoso auxiliar que la Universidad pone en su manos para la prosecución de sus estudios. Con adelantos de este género podemos marchar unidos, con pie firme, por el camino del Progreso intelectual y moral, procurando, siempre el engrandecimiento, la prosperidad y la gloria de Costa Rica”.

Por iniciativa del gran educador Miguel Obregón Lizano el 15 de setiembre de 1884, día de celebración de la Independencia Nacional, se inauguró la Biblioteca de la Universidad, que al cerrarse la Universidad en 1888, se dispuso que esta Biblioteca se orientara para fundar la Biblioteca Nacional, que hoy lleva el nombre del ilustre Educador y Ministro de Instrucción. Asociadas al proceso educativo en esos días se publicaron las Revistas “La Enseñanza” y el “Instituto Nacional”. El 6 de febrero de 1887 se fundó el Liceo de Costa Rica, bajo la dirección y tutela de la Universidad de Santo Tomás, que ya solo tenía la Escuela de Derecho. Y, en 1888, se fundó el Colegio Superior de Señoritas, como las dos instituciones más importantes de educación secundaria en la capital. El 20 de agosto de 1888 la Universidad de Santo Tomás se cerró, porque no “habían condiciones sociales”, ni se estaba en el país en posibilidades de darle la organización que a sus funciones correspondía”. Desde entonces, 1888, la enseñanza del Derecho nunca se interrumpió, porque la Escuela de Derecho permaneció abierta. Las Cátedras de Medicina y Farmacia fueron muy inestables.
Hasta 1888 la Universidad fue el principal centro científico y literario de la República, donde se formó la mayor cantidad de dirigentes del Estado y de la República. El 29 de julio de 1890 el Presidente José Joaquín Rodríguez derogó el decreto de cierre de la Universidad, del 20 de agosto de 1888, y estableció que las propiedades de la Universidad se le devolvieran, sin embargo su Decreto que no se cumplió. En su reemplazo se mantuvieron como Escuelas Superiores de Estudio, la de Derecho y Notariado y la de Ingeniería y Medicina. Al mismo tiempo, el 12 de febrero de 1897 se fundó la Escuela de Farmacia, el 12 de marzo de 1897 la Escuela de Bellas Artes, en 1914 la Escuela de Pedagogía y, en 1926, la de Agricultura. La Escuela de Derecho a partir del 1 de julio de 1891 se dispuso que la dirigiera el Colegio de Abogados, que ya se había fundado en 1882, hasta que en 1941 se integró a la estructura y organización de la Universidad de Costa Rica, que este año había abierto a sus estudiantes. En 1941 se abrió también la Escuela de Ingeniería. En 1906 el Colegio de Abogados se pronunció por abrir de nuevo la Universidad. El esfuerzo siguiente para abrir la Universidad se da en la década de 1930. En este período, el entonces Ministro de Educación, Teodoro Picado Michalski, del tercer gobierno de Ricardo Jiménez Oreamuno, en 1934, empieza a gestionar la apertura de la Universidad.

Bajo el Gobierno de Ricardo Jiménez se hacen negociaciones para traer de Chile una Misión Pedagógica y otra Económica para evaluar en esos aspectos al país. La Misión Económica la encabezó el Dr. Herman Max y la Misión Pedagógica la encabezó el Profesor Luis Galdámez. Con el Profesor Galdámez llegaron los Profesores Oscar Bustos, que tuvo a cargo evaluar la Educación Primaria y el Profesor Arturo Piga, la educación secundaria. Como asistentes de trabajo de esta Comisión se sumaron los profesores, recién graduados de Chile, Isacc Felipe Azofeifa y Carlos Monge Alfaro. Para esos días se había constituido un grupo estudiantil llamado Asociación Cultural de Estudiantes de Derecho. Los jóvenes de esta Asociación estuvieron presionando y movilizándose con la intención de que la Misión Chilena atendiera la necesidad de abrir la Universidad, por lo que ellos luchaban. Así el Profesor Galdámez asumió esa tarea. En esos días se discutió sobre la Universidad Autónoma y sobre la Autonomía Universitaria. El punto medular giraba de si en la integración del Consejo Universitario debía estar o no el Ministro de Educación. Los estudiantes rechazaban su presencia. El propio Presidente Ricardo Jiménez se pronunció señalando que no debía estar. Manifestó que en esa figura si el Gobierno regenta la Universidad, lo que hacía el Gobierno era “darle sombra a la Universidad”, y que la Universidad debía ser “absolutamente libre” de todo tipo de banderías para su cometido académico científico. En esta lucha opinaron con igual sentido Abelardo Bonilla Baldares, Carlos Monge Alfaro, Isacc Felipe Azofeifa, Luis Anderson, Joaquín García Monge, Alejandro Alvarado Quirós, Víctor Vargas Quesada, Benjamín Hernández, Napoleón silva y Teodoro Picado Mischalski.
Durante estos años el Dr. Rafael Angel Calderón Guardia se desempeñaba como Diputado, y seguía de cerca estas discusiones, a las que se había sumado Luis Demetrio Tinoco Castro, que al asumir la Presidencia de la República el Dr. Calderón Guardia, en 1940, le nombra Ministro de Educación y le dio el encargo de gestionar la apertura de la Universidad, así como de impulsar la derogatoria de las leyes liberales, de 1884, en el campo educativo. El discurso al asumir la Presidencia el Dr. Calderón Guardia trazó su ruta de apertura de la Universidad. Luis Demetrio Tinoco, ya como Ministro, el 15 de junio envía el Proyecto de Ley al Congreso y el 20 de junio, de 1940, inició sus gestiones y negociaciones políticas, y con el sector empresarial, para lograrle los votos legislativos al proyecto de apertura de la Universidad. Los estudiantes de la Asociación Cultural seguían activos en esta lucha. El 5 de julio se pronunció a favor el Colegio de Abogados, el 10 de julio se sumó el Colegio de Ingenieros y el 17 de julio se sumó la Facultad de Odontología apoyando la apertura. La discusión final profunda fue de si se restablecía la Universidad de Santo Tomás o se abría o creaba una Nueva Universidad. En el trasfondo, como sombra, estaba el hecho de que la Universidad de Santo Tomás el 7 de octubre de 1852 había sido declarada Universidad Pontificia, como parte de las relaciones que se estaban estableciendo con el Vaticano y el nombramiento que se estaba haciendo del Primer Obispo nacional, el Dr. Anselmo Llorente y La Fuente. El período 1870 -1940 se había caracterizado por gobiernos liberales. El liberalismo político era lo dominante aún cuando ya habían surgido movimientos sociales, reformistas, socialistas y comunistas. El mismo Manuel Mora Valverde, como Secretario General del Partido Comunista, había sido electo en 1934, igual que Rafael Angel Calderón al Congreso de la República, junto con el zapatero comunista Efraín Jiménez Guerrero, que se pasa al gobierno calderonista para apoyar políticas de calzado que el gobierno impulsaba.

El Dr. Rafael Angel Calderón, de tradición católica familiar conservadora, había estudiado Medicina en Europa, en Bélgica, en dos universidades, la Universidad de Lovaina de tradición católica muy fuerte, donde se dice que lo influenció el Cardenal Mercier y el Código Social de Malinas, de esos años, y terminó sus estudios en la Universidad Libre de Bruselas, de influencia socialista, en ese período, de manera que en estas dos vertientes de pensamiento fortaleció el propio el Dr. Calderón Guardia. Cuando se suscitó la discusión de reabrir o fundar la Universidad, tanto el Ministro de Educación, Luis Demetrio Tinoco, como el propio Presidente Rafael Angel Calderón Guardia, siendo ambos de tradición católica cristiana muy fuerte, se pronunciaron por “abrir”, por “fundar” y por “crear” una NUEVA Universidad para no heredar el carácter pontificio que tenía la Universidad de Santo Tomás, y para no “apadrinarla” con este Santo, que ha sido padrino de muchas instituciones educativas en el mundo. El Dr. Calderón Guardia se pronunció con claridad en la importancia de esta separación nominal religiosa. De allí que el acto que se iba a dar, en esos días, era para crear o fundar una NUEVA Universidad, la Universidad Nacional, como se le llamó, a la Universidad de Costa Rica, como hoy la conocemos. En la propuesta de Calderón era abrir la Universidad con bases sólidas y modernas. El 6 de agosto de 1940 el Congreso de la República terminó sus debates sobre la aprobación de la apertura de la Nueva Universidad. El 20 de agosto se aprobó la apertura, como Ley de la República, y se pasó al Presidente Rafael Angel Calderón Guardia para sus sanción Ejecutiva, lo que el Presidente hizo, dándole el Ejecútese, a la Ley de creación de la Universidad, el 26 de agosto, hace 80 años. Para el Dr. Calderón Guardia, continuando lo que ya había manifestado el 8 de mayo de 1940, se le estaba prestando “muy especial atención” a la educación por constituir, “el fundamento de contextura moral del pueblo”, y para concentrar “sus esfuerzos en la fundación de la Universidad Nacional”, añadiendo que la ausencia de Universidad, en el período anterior, había constituido una laguna que había obstaculizado el mejoramiento del nivel intelectual costarricense. Para el Dr. Calderón Guardia, la Universidad debía “irradiar” sus luces y “esparcir el saber por todos los rumbos”, debía “dirigir la opinión pública en materia social, y hacer reverdecer la vida nueva al progreso general de la República”. Igualmente, señalaba, el Dr. Calderón Guardia, que la Universidad debía abrir espacio para aprovechar toda la riqueza intelectual del país, con más opciones de estudios, para evitar “una proletarización” intelectual. La fecha del 26 de agosto de 1940 para la firma del Presidente a la apertura de la Universidad Nacional, o de Costa Rica, no fue caprichosa ni casual. El Dr. escogió esta fecha haciendo coincidencia histórica con el 26 de agosto de 1789, cuando se aprobó la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, donde se declaraban derechos "naturales e imprescriptibles" la libertad, la propiedad, la seguridad y la resistencia a la opresión. Pero, también, Declaración donde se enfatizaba en que “los hombres nacen y permanecen libres e iguales en derechos”. Donde “las distinciones sociales sólo pueden fundarse en la utilidad común”, en que “nadie debe ser incomodado por sus opiniones, inclusive religiosas, a condición de que su manifestación no perturbe el orden público establecido por la ley” y, en que “la libre comunicación de pensamientos y de opiniones es uno de los derechos más preciosos del hombre; en consecuencia, todo ciudadano puede hablar, escribir e imprimir libremente, a trueque de responder del abuso de esta libertad en los casos determinados por la ley.” Estos preceptos 1, 10 y 11 de la Declaración están implícitos en el concepto de Autonomía Universitaria, en todos sus alcances, de manera que el Dr. Calderón Guardia firmando la creación de la Universidad de Costa Rica la estaba arropando con todos los valores universales más importantes para el ejercicio libre de la vida docente universitaria. A ello sumamos que la educación hoy se considera un Derecho. En Costa Rica cuando el Presidente Jesús Jiménez Zamora estableció la obligatoriedad, gratuidad y el financiamiento de la educación escolar, la estaba reconociendo como un Derecho de la niñez costarricense, y las Reformas educativas de Mauro Fernández, afirmaban ese Derecho para los jóvenes.

El Derecho a la educación es un Derecho Humano que tiene como finalidad establecer una educación primaria para todos los niños y niñas, desarrollar una educación secundaria accesible progresivamente a todos los niños y niñas, adolescentes y jóvenes, y el acceso a la educación superior en función de los méritos. Así, el Derecho a la educación es un derecho fundamental de todos los seres humanos que les permite adquirir conocimientos y alcanzar con ellos una vida social plena. El Derecho a la educación es vital para el desarrollo económico, social y cultural de todas las sociedades El Derecho a la educación hoy es un Derecho Humano reconocido y se entiende como el Derecho a una educación primaria gratuita y obligatoria, para todo ciudadano, una educación secundaria, obligada a desarrollar por parte de los gobiernos, accesible para todos los jóvenes y adolescentes, y un acceso equitativo a la educación superior, con responsabilidad gubernativa de proveer educación básica a los individuos que no han completado la educación primaria, con la obligación de eliminar la discriminación en todos los niveles del sistema educativo. Este Derecho a la Educación está contenido en numerosos tratados internacionales de Derechos Humanos. Su formulación más extensa se encuentra en el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de las Naciones Unidas, de 1966, ratificado por Costa Rica. El Pacto en su artículo 13 reconoce el derecho de toda persona a la educación, así, la "enseñanza primaria debe ser obligatoria y accesible a todos gratuitamente"; la "enseñanza secundaria, en sus diferentes formas, incluso la enseñanza secundaria técnica y profesional, debe ser generalizada y hacerse accesible a todos, por cuantos medios sean apropiados, y en particular por la implantación progresiva de la enseñanza gratuita"; y la "enseñanza superior debe hacerse igualmente accesible a todos, sobre la base de la capacidad de cada uno, por cuantos medios sean apropiados, y en particular por la implantación progresiva de la enseñanza gratuita", señalando que debe "fomentarse o intensificarse, en la medida de lo posible, la educación fundamental, para aquellas personas que no hayan recibido o terminado el ciclo completo de instrucción primaria". Desde la creación de la Universidad de Costa Rica se estableció implícitamente la obligación de los gobiernos, sobre el derecho a la educación, a generar educación disponible, accesible, aceptable, y adaptable.

La educación no se considera un simple Derecho Humano más. Se le considera indispensable para el desarrollo de las personas y las sociedades, y se le considera como una herramienta del cambio social, y una forma de superar la pobreza, la marginación y la exclusión social. En sus 80 años la Universidad de Costa Rica ha tenido 15 Rectores, con su actual “Rector” interino. Tiene su Escudo y su Bandera, aprobados en su última fecha el 20 de diciembre de 1999. Ha realizado desde 1946 siete Congresos Universitarios oficiales. Tiene hoy tras grandes campos, la Ciudad Universitaria Rodrigo Facio, que corresponde a la primera sede de instalación, el Area de las Instalaciones Deportivas, y la llamada Ciudad de la Investigación, todas en San Pedro de Montes de Oca, con un total de casi 500 hectáreas. En el campo de la Academia y la Investigación la Universidad hoy tiene Facultades, Escuelas, Sedes universitarias regionales, 8 en el área de las Letras, 20 en Ciencias Sociales, 6 en Ciencias Básicas, 5 en Ciencias Agroalimentarias, 12 en el Area de Ingenierías, 9 en el Area de la Salud, la Escuela de Estudios Generales, el Sistema de Postgrado, y las Sedes Regionales, en San Ramón, Turrialba, Liberia, Puerto Limón, Puntarenas y Golfito. A todo esto suma La Radio Universidad, en sus distintas frecuencias, su Canal 15 de Televisión, el Coro Universitario, el Teatro Universitario, el Jardín Botánico, el Planetarium, Museos universitarios. La Universidad de Costa Rica ocupa el primer lugar de las Universidades de Centroamérica, el 19 de América Latina y un reconocido lugar en las primeras 1000 universidades del mundo. Cuenta la Universidad de Costa Rica de un vigoroso movimiento estudiantil surgido con el Consejo Estudiantil Universitario, desde su fundación, y con la Federación de Estudiantes de la Universidad desde 1958, que se acompaña hoy con grupos políticos y diverso tipo que existen a nivel estudiantil. Con motivo de la celebración del 80 aniversario de la creación de la Universidad de Costa Rica, en mérito y reconocimiento al Dr. Rafael Angel Calderón Guardia, propongo públicamente que la Ciudad Científica, o a la Ciudad de la Investigación, se le nomine, y se le llame Ciudad Científica Universitaria Dr. Rafael Angel Calderón Guardia. Es quizá la mejor forma de agradecerle al Dr. Rafael Angel Calderón Guardia su compromiso de impulsar su apertura.
Con esto se estaría haciendo el mejor reconocimiento, al Gran Reformador Social de Costa Rica, que inició su Reforma Social con la apertura y fundación de la Universidad de Costa Rica, su primera Reforma Social, protegida hoy también por el sagrado manto de los Derechos Humanos en el campo de la Educación Superior.


OPINIÓN. Marvin Herrera

Ante las cuatro crisis que estamos viviendo, comentadas en mi reciente artículo y al conversar con personas altamente afectadas por la situación económica y emocional,  considero:

1. El gobierno debe fomentar, ya, la reactivación económica y, en consecuencia, el empleo, con la apertura del comercio y la actividad productiva, bajo estrictos protocolos sanitarios y controles de cumplimiento; así como desarrollar una campaña de concienciación (educación) que promueva la correcta y consciente protección personal y familiar, al salir a trabajar o al realizar gestiones, porque de seguir esta alterabilidad de apertura-cierre, las manifestaciones seguirán, el desempleo, el hambre, los suicidios y la miseria se agudizarán (CRISIS ECONÓMICA)

2. En relación con la restricción vehicular en cantones naranja, esta debe contemplar la circulación de vehículos de 5 am a 8 pm, para que quienes tienen que comprar algo a la salida del trabajo no vivan el enfermizo estrés (CRISIS EMOCIONAL) de recibir un parte y sufrir el retiro de las placas, por circular después de la cinco de la tarde. Ténganse en cuenta las presas en nuestra limitada red vial. Además, considero, así se le ayuda al comercio, se evita la convulsión social (CRISIS SOCIAL) y la tranquilidad retorna progresivamente.

3. El Estado no tiene la capacidad financiera para seguir con los subsidios a desempleados y familias vulnerables en las proporciones actuales. Son insostenibles y el gobierno no debe seguir endeudando a los costarricenses,  quienes terminamos pagando la deuda pública y sufriendo sus críticas consecuencias.

4. El retorno al trabajo y a la producción es lo que corresponde, con base en lo anotado en los puntos anteriores. 

COMUNICADO DE PRENSA PARTIDO REPUBLICANO SOCIAL CRISTIANO


COMUNICADO  DE PRENSA PARTIDO REPUBLICANO SOCIAL CRISTIANO

Comité Ejecutivo Superior


Convencidos de que la libertad de prensa, expresión e información es sustento vital para nuestra libre vida democrática y constituye un valor histórico, político y sagrado de nuestro pueblo, el Partido Republicano Social Cristiano MANIFIESTA:

Su repudio a las decisiones antidemocráticas de este gobierno de lesionar derechos fundamentales de los costarricenses, consagrados con sabiduría en nuestra Constitución Política y legado de libertades, como son el acceso a la información veraz, la libertad de prensa, petición, expresión.

La invariable defensa de los medios de comunicación social y de los periodistas de ejercer libremente sus funciones en el marco de periodismo nacional, por ser vehículos que también expresan el sentir del pueblo y sus críticas a la institucionalidad del país  y a los gobernantes.


La fuerte oposición a todo intento de acallar la prensa, en sus diversas manifestaciones, coaccionándola por el hecho de señalarle al gobierno sus yerros, contradicciones, equivocaciones, para limitarla en el ejercicio de un periodismo sin ataduras, más propias éstas de regímenes totalitarios, ignorando la esencia de nuestro Estado Social Derecho.

Su absoluta desaprobación a las autocráticas directrices de la ministra de Trabajo y Seguridad Social y de la Presidenta Ejecutiva de AyA, dadas a sus subalternos, de no adquirir el Periódico Diario Extra y de negar declaraciones a periodistas de este leído medio escrito y a los de Crhoy, por considerar esas directrices altamente lesivas para la prensa nacional.



Comunicado del Secretario General del Partido Republicano Social Cristiano

Comunicado del Secretario General del Partido

Lic. Javier Gamboa Calderón. jgamboa64@gmail.com


Costarricenses, hoy jueves 16 de julio de 2020 El Partido Republicano les comunica con preocupación de cómo el Gobierno de la República, de manera sistemática ha venido violentando los Derechos de los Costarricenses tomando como excusa las medidas que se toman con el manejo de la Pandemia del Covid 19, por eso hoy expresamos nuestra clara oposición a las siguientes medidas, planteadas que causan un gran impacto en la capacidad de consumo de un gran sector del país afectando de esta manera la reactivación económica.
  • Reducción de recursos a las Municipalidades a través del Presupuesto Extraordinario planteado por el Gobierno.
  • Reducción de los recursos Municipales de inversión en la Red Vial Cantonal al quitarles cerca de 27.000.00 millones de colones, lo cual representa más del 82% de la Red Vial Nacional, ya que son rutas que necesitan del mantenimiento y mejoramiento, para ser utilizadas de forma eficiente en la reactivación de la economía local y nacional a través de la generación de empleos y del encadenamiento productivo, coincidiríamos en que cualquier rebajo que se de en este rubro debe responder a cambios que se generen en el Impuesto a los Combustibles que es su fuente principal de financiamiento.
  • Reducción de los recursos que aporta la Ley de Simplificación y Eficiencia Tributaria, así como de los recursos que se contemplan en la Ley N° 9239. a los Gobiernos Locales, estas transferencias son una obligación ineludible, establecidas por mandato Constitucional además dichas reducciones atentan contra la estabilidad económica de la Municipalidades, así como de las inversiones de las mismas en sus comunidades.
  • Reducción de los recursos asignados a las Asociaciones de Desarrollo Comunal que son más de 3000 a largo y ancho del país y son gestoras también del desarrollo comunal, sin planillas a cargo del Estado.
  • Proyecto de reducción de Jornada Laboral del Sector Público.

Nuevamente nos presenta el Gobierno un proyecto ocurrente y sin datos que lo fundamenten pretendiendo de nuevo recargar el déficit fiscal en los trabajadores del sector Público cuando al presentar dicho proyecto no explica lo siguiente:
  • Hablan de una reducción salarial del 15% de los salarios de los jerarcas del estado que supone un ahorro anual de 129.000.00 millones de colones, pero no indican cuál sería el impacto que tendría la C.C.S.S. y FODESAF en la captación de recursos, los cuales obviamente deben ser recompensados.
  • El proyecto de Ley tal y como se está presentando no contempla el rebajo de este porcentaje a algunos jerarcas del Estado como por ejemplo los Miembros de Juntas Directivas y otros, por no ser su remuneración precisamente un salario como tal, dicho de otra forma, se desconoce el verdadero impacto de dicho proyecto en las Finanzas Públicas solo queda visible una injusticia contra los Funcionarios Públicos.

Lic. Javier Gamboa Calderón
jgamboa64@gmail.com
Secretario General
Partido Republicano Social Cristiano


“No puedo respirar”

“No puedo respirar”

Gloria Bejarano de Calderón. Exprimera Dama de la República. Ex-diputada de la República. racglo@hotmail.com


“¡No puedo respirar!”, el grito de un hombre que despertó las conciencias de millones alrededor de mundo y a pesar de los abusos y los excesos que se han presentado, el grito desesperado de ese hombre sigue siendo un llamado a la reflexión.   Un llamado a repensar como sociedad cual es nuestro comportamiento, nuestro nivel de tolerancia y empatía.  

Cabe preguntarse si el odio, el resentimiento y el irrespeto que se expresa en forma solapada a través de las redes sociales no es un comportamiento enfermizo y en muchos casos cobarde.  Querer disimular con chistes que ridiculizan o irrespetan a las minorías no hace menos grave la ofensa; las palabras, por divertidas que parezcan tienen el propósito de menospreciar, insultar o discriminar a otros sea por su nacionalidad, su raza, su género, su preferencia sexual, su religión o su filiación ideológica. 

Es innegable que hay prácticas discriminatorias, de intolerancia e irrespeto presentes en nuestra sociedad, resabio de aquellas normas que impedían que los afrodescendientes pasaran de Turrialba o que muchos indígenas no tuvieran acceso a cedula de identidad sino hasta 1990; y quisiéramos pensar que hemos sido capaces de superar estas prácticas, pero desgraciadamente no es así y solo hemos sumado nuevos grupos a los cuales se les ataca y discrimina. Hay patrones culturales que persisten en el inconsciente colectivo que nos lleva a prejuzgar a las personas por el color de su piel, su origen étnico, su condición socio económica, su forma de pensar o por el trabajo que realizan.

El asesinato del Sr. George Floyd fue la gota que derramó el vaso y levantó la indignación en el mundo de todos aquellos que han sufrido el racismo, la injusticia, la pobreza y la persecución y de quienes no aceptamos la propagación del odio en ninguna de sus formas.

En Costa Rica no hemos visto estas manifestaciones, pero no nos podemos engañar y por más que algunos traten de disfrazar sus comentarios como bromas o justifican su actuación amparándose en sus creencias, la intolerancia y la discriminación está presente en nuestra sociedad y si queremos erradicarlas tenemos que ser conscientes que, en mayor o menor grado, conviven en nuestro entorno.

No sé cuántas personas en nuestro país sienten que “no pueden respirar”.  Pero, aunque fuera solo una, no hay nada que pueda justificar que alguien se sienta así en un país de paz y respeto a los Derechos Humanos. 
El alarmante aumento de las manifestaciones supremacistas, del racismo y la homofobia, que sumados al ataque constante a la institucionalidad y la manipulación y distorsión de la historia nos plantean un panorama poco halagüeño del cual tenemos que tomar conciencia antes que sea tarde. 

El uso de las redes sociales para crear confusión, infundir el miedo, propagar noticias falsas, difamar e incitar al odio nos está conduciendo al caos y la desestabilización y si bien Costa Rica no ha llegado a niveles de violencia extremos no estamos exentos de caer en ellos si se promueve la intolerancia, la discriminación y la violencia como la que sufrió recientemente una mujer contagiada por el Covid 19.

Tengamos claro que ningún movimiento extremo, de uno y otro lado, tiene interés en fomentar el diálogo, el respeto, la sana convivencia o el fortalecimiento de valores y principios; su propósito es dividir a la sociedad, minar la unidad de los pueblos, polarizar a la opinión pública y propiciar el enfrentamiento y el fanatismo, todo con el fin de sacar algún rédito, sea político, religioso o económico.
Hoy, cuando el mundo entero grita “No puedo respirar”, los costarricenses sabemos que algo hemos hecho bien, que hemos avanzado en el camino de la equidad, el respeto y la justicia social, y aunque tenemos mucho camino por recorrer, la historia nos dice que tenemos la capacidad para dialogar y ser asertivos, empáticos, solidarios y tolerantes.  No perdamos el camino, no seamos ingenuos, no nos dejemos manipular y mucho menos permitamos que nos dividan y nos lleven a ocupar posiciones extremas.

La humanidad está viviendo un momento de transición en el que después de esta cuarentena deberíamos proponernos construir un mundo mejor, usar este momento para renacer y buscar nuevas formas de convivencia más armónica, respetuosa, equitativa y justa.    Una responsabilidad que no es exclusiva de dirigentes, autoridades, políticos o religiosos, todos debemos buscar la forma de unirnos para enfrentar la difícil situación que se vislumbra y frenar a quienes quieran dividirnos, pues solo juntos podremos salir adelante.
  

50 años del aniversario luctuoso del Dr. Calderón Guardia



50 años del aniversario luctuoso del Dr. Calderón Guardia

Gloria Bejarano de Calderón, Experimera dama de la República, 1990-1994. racglo@hotmail.com


La vida de un hombre se dimensiona por el legado que deja al final de su vida, y pocos, muy pocos pueden, como la del Doctor Rafael A. Calderón Guardia, exhibir una obra tan inmensa como duradera que, ochenta años después de su gobierno, sigue protegiendo al pueblo de Costa Rica.

El Doctor fue capaz de construir una obra trascendente porque nunca hizo distinción entre partidarios y adversarios, entre pobres y ricos, porque pensaba solo en mitigar el sufrimiento de sus pacientes y hacía suyo el dolor de quienes se debatían entre la pobreza; porque se rebelaba contra la injusticia con que eran tratados los trabajadores; porque conocía de primera mano la necesidad de los humildes de contar con un techo donde resguardarse y una pensión con que subsistir en la vejez.

Estas no eran poses populistas, ni proclamas ideológicas, ni mucho menos propuestas que nacieran al calor del interés político; nacían en el corazón de un hombre formado bajo los más estrictos principios y valores humanísticos; surgían la vocación de un médico que había tenido la oportunidad de compenetrarse de la Doctrina Social de la Iglesia mientras estudiaba en Bélgica. La Reforma Social nace de la convicción del Doctor de cambiar el rumbo de la Patria y sentar las bases sobre las cuales construir una sociedad más justa, solidaria y equitativa.
Junio 1970, Funeral Calderón Guardia.

En su libro “El Gobernante Frente al Problema Social Costarricense” nos dice:
“Un gobernante democrático, de un poder muy limitado y reducido a un período de cuatro años, solo puede contentarse con tomar de esa admirable doctrina aquellos puntos o bases que tiendan a darle mayor equilibrio a las instituciones que garanticen al menos la convivencia de las distintas clases económicas, y que constituyan el fundamento de la justicia y la solidaridad sociales para el hombre que trabaja, representadas en los elementales derechos que dignifiquen su vida y lo hagan amar a su patria, que de esa manera lo protege. Eso he hecho o, al menos, intenté hacer.”

El Doctor Calderón tenía muy claro hacía donde quería encaminar el país mucho antes de llegar al Gobierno, él sabía que para lograr un cambio necesitaba, ante todo, “elevar la condición económica, moral y cultural de las clases trabajadoras”.

Para lograr tales propósitos creó el Seguro Social, la UCR, el Consejo Nacional de Nutrición, entre otras instituciones, introdujo el Capítulo de Garantías Sociales en la Constitución, promulgó el Código de Trabajo y otras leyes que permitieron garantizar el suministro de agua potable en todas las cañerías, dotar de zapatos a los escolares y establecer comedores infantiles para los hijos de obreros y campesinos. Su experiencia como médico le permitió entender los efectos nocivos de la miseria en los hogares más pobres, en los que la malnutrición y los parásitos intestinales minaban su salud.

El Doctor, empero, no limitó su acción al ámbito de la salud y la educación, buscó la forma de defender al proletariado del alto costo de la vida y de ampararlos contra el agiotismo y el acaparamiento de víveres, del abuso en las alzas injustificadas en los alquileres; se empeñó, además, en crear instancias para que obreros y campesinos tuvieran acceso a una vivienda digna y apoyo en la producción agrícola.
Se lamentaba, sin embargo, de no haber podido profundizar una Reforma Económica, de la misma magnitud de la Social: “la defensa económica del proletariado no ha obtenido su completo desarrollo y es mi propósito llegar a una revisión de los salarios como base orgánica del futuro bienestar de nuestras clases trabajadoras”. No dudo que esta frase del Doctor, incomodó y preocupó a muchos que hicieron hasta lo imposible por que no regresara al Poder y más para que su obra le fuera escamoteada, para que su título de médico le fuera arrebatado, para que fuera tildado de comunista y traidor a la patria. Su pecado, sin lugar a duda, fue soñar con una Costa Rica más justa y solidaria; su atrevimiento, enfrentar los intereses de los poderosos para lograrlo. Con el paso de los años el peso y la magnitud de su obra le valieron para que fuera nombrado Benemérito de la Patria.

Esta semana se cumplió el aniversario de la promulgación de las Garantía Sociales y a pesar de que su obra y su visión nos está permitiendo enfrentar el Coronavirus con éxito, la celebración quedó pendiente, y su nombre…. se menciona ocasionalmente con timidez. Hace 50 años, sin embargo, un pueblo agradecido, se volcó en las calles y lo acompañó hasta su última morada, donde yace en paz, sabiendo que hizo por su pueblo aquello que le dictó su conciencia, inspirado por su profunda fe cristiana, en cumplimiento de sus ideales y por el amor que sentía por su pueblo.

Descanse en paz Doctor, su nombre está grabado en el corazón de la Patria agradecida y su obra sigue cumpliendo su propósito: salvar vidas, restaurar la salud del enfermo, dar casa al humilde, educar al joven, bridar apoyo en la vejez, defender al trabajado

Adjuntó encontrarán una pincelada de imágenes en galería de la muerte del Dr. Calderón Guardia:













Priorizar, ahorrar, restructurar y crear confianza, medidas urgentes para reactivar la economía


Priorizar, ahorrar, restructurar y crear confianza, medidas urgentes para reactivar la economía

Rafael Ángel Calderón Fournier. Expresidente de la República 1990-1994. rac1949@hotmail.com

No es la primera vez que nuestro país enfrenta una crisis económica, pero en esta oportunidad se ve agravada por una emergencia de salud a nivel mundial que obliga a las autoridades a tomar en consideración variables que van más allá del factor meramente económico.

No se puede minimizar el impacto socioeconómico que estamos enfrentando y mucho menos, no tomar las previsiones para enfrentar las amenazas que se ciernen sobre nuestra economía.

La recuperación económica y la atención a las necesidades sociales van de la mano y en ese sentido el gobierno, a través de las autoridades del Ministerio de Salud, la Caja Costarricense de Seguro Social y el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, han tomado medidas acertadas, pero costosas, para lograr mitigar y contener el impacto de la Pandemia y, al mismo tiempo, atender las necesidades de aquellos que han quedado desprotegidos y sin ingresos a través del Bono Proteger.

Pero, ¿Hasta cuándo podremos seguir financiando el sector público con déficit fiscales tan altos? La repuesta no puede ser solo nuevos impuestos, pues la situación económica de empresas, negocios y la de los ciudadanos es cada vez más precaria.

Es innegable que el mayor reto que enfrenta el gobierno es poder planificar para un futuro que sigue siendo incierto, pues no sabemos a ciencia cierta cuánto tiempo más durará la emergencia de salud y hasta dónde podremos mantener el ritmo de apertura sin que haya un retroceso en el contagio.  Lo cierto es que la Pandemia nos llegó en el peor momento, con un déficit fiscal muy alto y con tasas de desempleo muy elevadas.  Ambos factores ya de por si difíciles de subsanar por una administración.

De acuerdo con la proyección que nos ofrecen los economistas, la situación se agravará para fin de año, el déficit fiscal podría superar el equivalente al 10% del PIB y el desempleo podría oscilar, según algunos analistas, entre un 20% y un 30%, porcentajes que no recuerdo haber visto en el país jamás. Como consecuencia de esta preocupante situación, es predecible que la inseguridad aumente, así como la pobreza, la mala distribución del ingreso y la riqueza, la desnutrición y el descenso en la escolaridad, todo lo cual afectará, mayormente, a las clases menos favorecidas.

Parece inevitable el incumplimiento de pago de nuestra deuda, interna y externa, lo cual traerá graves consecuencias para nuestra ya de por sí deteriorada situación económica, con efectos muy graves en las tasas de interés y el financiamiento futuros.

Mi mayor preocupación, sin embargo, está que en que percibo, en algunos sectores del gobierno, una miopía con respecto a la crisis que estamos viviendo, pues, por una parte, se resiste a reducir el gasto público y, por otra, se sigue adelante con una gran cantidad de nuevos proyectos de infraestructura en la obra pública y la Seguridad Social, cuando es evidente que no tenemos recursos para ejecutarlos, a menos que se recurra a nuevos endeudamientos que, a mediano plazo, serán una carga más para nuestra endeble economía.

Comprendo la importancia de dichas obras y el deseo del gobierno de mejorar una infraestructura que ha estado en espera de renovación por muchos años, pero hay que actuar con cautela.  Vivimos una crisis económica, tal vez la más grave que ha vivido el país en su historia y se prolongará por mucho más tiempo a menos que fijemos prioridades y busquemos aquellas vías que nos permitan, responsablemente, ejecutar los proyectos pendientes.   Una de esas vías debe ser recurrir a la Concesión de Obra Pública, que ayudaría a crear empleos y reactivar el sector de la construcción. Debo insistir en que aquellas obras que no puedan ser concesionadas deberán ser pospuestas.

El Estado no tiene muchas opciones por las cuales transitar, es indispensable que el gobierno haga un esfuerzo por contener el gasto público, hacer una reingeniería de las instituciones y recurrir a las nuevas tecnologías para construir un Estado más ágil y eficiente, capaz de re enrumbarnos al camino del desarrollo. También, es fundamental que el Gobierno genere suficiente confianza para que empresarios y consumidores aumenten su nivel de gastos e inversiones para crear ingresos y mejores salarios.

La próxima Administración enfrentará una situación verdaderamente inédita y será necesario el concurso de todos los partidos políticos de ideología centro humanista para llevar a cabo un verdadero gobierno de unidad nacional, capaz de hacer a un lado intereses particulares y gremiales para vislumbrar juntos el futuro de nuestro país.

Ruego a Dios ilumine a los dirigentes políticos para que, desde ya, comiencen la reconstrucción de nuestra economía, logrando acuerdos y anteponiendo el interés superior de los costarricenses.

COALICIÓN DEMOCRÁTICA DE CENTRO HUMANISTA Marvin Herrera Araya El expresidente Rafael Ángel Calderón Fournier ha lanzado, públicamente, por ...